Una chinita nomás

amor

ME VOLVÍ A ENAMORAR.

Escrito por MAYRAANGELABR 02-05-2016 en amor. Comentarios (0)

Estoy enamorada…

Me enamoré cuando apenas te vi. Pude entender, al fin, que el “amor a primera vista” sí existe.

Me enamoré de tus ojos, porque sentí, que me observaban detenidamente, apenas te diste cuenta de mi presencia.

Me enamoré de ti, porque sé que mueres por mí.

Me enamora tu forma tan noble de ser conmigo.

 Cuando, dices lo mucho que me amas, mi corazón logra palpitar aceleradamente. Haces que mi mundo se detenga, cuando escucho tus palabras; puedo cerrar los ojos e imagino toda mi vida a tu lado.

Eres mi hombre perfecto. Mi otra mitad, mi alma gemela, porque cuando te miro a través de tus pupilas, me miro a mi misma. Eres el que siempre soñé. Tan fuerte  y tan indefenso a la vez. Tan dulce y tan enfadado. Tan amoroso y tan seco. Tan inteligente y tan necio. Tan bondadoso y tan engreído. Tan gracioso y tan serio.

Cuando supe que ibas a ser mío, no dudé en entregarme por completo. Doy todo de mí para que este lazo funcione contigo; no puedo llegar a la perfección, pero trato de ser quien tú te mereces, ya que mereces todo.

No creí que me volvería a enamorar de otro hombre. Te prometo, mi amor, que serás el único por quien yo de mi vida.

Gracias porque me enseñaste a mirar con los ojos del corazón. Llegaste en el momento preciso, en el que mi mundo se detenía, por personas que no supieron valorarme. Sin embargo, sólo me bastó que cogieras mi mano, para respirar y seguir como tal ave fénix que renace de las cenizas.

Estoy enamorada de ti, porque el día de hoy, haces que me sienta fuerte, con una sonrisa en el rostro, porque estoy dispuesta a dar todo por ti. Yo, sólo a cambio quiero tu amor.

Quiero que sepas, que el día, en el que leas esto, pase lo que pase, siempre estaré a tu lado. Descubrí en ti, que el amor verdadero, puede llegar en el momento menos indicado, pero, yo sí te busqué, y Dios te mandó a mi lado, para nunca separarnos.

Sólo sé que no volveré a enamorarme, como lo estoy de ti. Perdidamente endulzada de tu amor tan mágico y tan puro. Gracias por amarme de la forma en que me amas y también por decirme inocentemente  “Eres la mejor mamá del mundo”. Te amo, Matheo.


No lo hagas, Ryan.

Escrito por MAYRAANGELABR 13-03-2016 en No lo hagas Ryan. Comentarios (0)

La siguiente historia es una novela corta, será publicada en partes.

(Los personajes fueron creados desde la imaginación de la autora)


Se encontraban en la puerta de la casa de Ryan. Agarrados de la mano, mirándose el uno al otro, sonriendo y emocionados, bajo el manto nocturno, acompañados por el brillo de las estrellas.

Cumplían su segundo año de relación. Para Mariana fueron los setecientos treinta días más hermosos de su vida. No esperaba encontrar el amor, a sus cortas dieciocho primaveras, ya que su vida giraba en torno a su abuela “Luchita”, una anciana de ochenta y cinco años, quien prácticamente vivía recostada en su cama, con los signos de la vejez, puesto que la memoria le fallaba, ella apenas caminaba; sin embargo,  sentía los abrazos cálidos de su nieta, y reconocía su melodiosa y dulce voz, las noches que se sentaba frente a su cama y comenzaba a relatarle su día.

Luchita era su única familia, Sus padres murieron en un accidente vehicular, cuando Mariana apenas era un bebé. Luchita, se hizo cargo de su nieta; lavando ropa de los vecinos, tejiendo a crochet mantas, para una señora que requería de sus servicios textiles. Luchita era su mamá.

 Desde que Mariana, cumplió los doce años, comenzó a trabajar, sin olvidarse de sus estudios. Luchita, no iba a permitir, que su nieta trabaje sin estudiar. Fue un trato acordado por las dos. Mariana, ayudaba a su abuela en lavar la ropa. Los fines de semana cuidaba a una niña a sólo cinco cuadras de su casa. Regresaba cansada, pero con dinero en la mano, eso era lo que importaba. “Luchita tenemos para el almuerzo de mañana, yo invito” Repetía cada viernes, por las noche, entusiasmada.

Al terminar sus estudios, a los quince años, Mariana ganó una beca en una universidad importante de Lima. Sus excelentes promedios ayudaron a que pueda realizar su sueño de ser una profesional y destacarse entre tantos arquitectos a futuro.

A unos meses de empezar la universidad, Mariana seguía trabajando como niñera, en otro distrito de Lima, cinco días a la semana, sólo hasta el mediodía, su sueldo había mejorado. Dejaba todo listo, para el desayuno de Luchita, en la mesa de noche, al lado de su cama.

Los fines de semana, disfrutaba ir a un parque, que estaba a la vuelta de su casa. Ella prefería, quedarse con Luchita, conversando; pero al parecer, a su abuela le gustaba regocijarse en su sueño. Mariana aprovechaba en salir a respirar aire fresco, con cuaderno en mano. Le gustaba dibujar.

Sentada en los asientos de madera, Mariana, dibujaba todo lo que veía en ese parque con pileta, loza de deporte, juegos oxidados para niños, que no era impedimento para las madres, quienes dejaban a sus retoños divertirse, mientras ellas agrupadas, tomaban helados comentando las infidelidades de Don Paulino y burlándose de la inocencia de Doña Sol.

* * * *

Ryan, sosteniendo la mano derecha de Mariana e impregnado en su mirada por sus hermosos ojos color miel,  le recordaba el día en que se conocieron:

“Mi amor, mi bella Mari, gracias por estos dos años maravillosos que pasé a tu lado, no creí poder enamorarme de ti, tan solo recordar que te conocí aquella tarde de febrero, cuando de casualidad recogí la pelota y pasé por tu lado..."  A Ryan le gustaba repetirle siempre como se conocieron, mientras se reía, y acariciaba la larga cabellera ondeada de Mariana. "...Eres mi único y gran amor. No sabes cuánto te amo, cuánto daría a la vida para que me deje junto a tu lado. Me enseñaste a ser mejor persona y no cambiaría ningún momento por pasar tiempo contigo, princesa... Me hiciste sufrir cerca de seis meses para conquistar tu corazón, pero todo ese tiempo valió la pena... Te amo, más que a mi vida, mi reina".  Mariana, cerró sus labios con sus suaves y delicados dedos, y lo besó...

Fue un beso largo, el preciso para acompañar un momento tan sublime. Mariana recordó, una vez más como conoció al amor de su vida…

Aquella tarde de verano, la luz del sol estaba en su máximo esplendor. Era el día perfecto para seguir dibujando a esa cabaña vieja con el veterano hombre en su silla mecedora acompañado por su fiel amigo, un perro mestizo. Mariana, llevaba cerca de media hora sentada bajo un árbol que la cuidaba de los reflejos del sol. Cuando de pronto, una pelota encuerada amarilla pasa cerca a ella y derriba sus implementos de dibujo. Levanta la mirada y escucha correr a una persona. No le tomó importancia y se concentró nuevamente.

- Disculpa.

- No te preocupes.- Contestó Mariana.